Causas

El virus de la hepatitis C (VHC) se transmite por la sangre y se contagia principalmente por contacto con la sangre de una persona infectada. Una sola gota de sangre puede bastar para adquirir el virus. Se sabe que el VHC puede sobrevivir en sangre desecada durante más tiempo que otros muchos virus; tal vez incluso hasta tres meses. Al ser tan pequeño y residir con frecuencia en el interior de los glóbulos sanguíneos, el VHC puede sobrevivir mientras éstos permanezcan intactos. El VHC se halla principalmente en el hígado y en la sangre, pero, por lo general, no en otras partes del organismo.

La inflamación es la respuesta del organismo a un microbio infeccioso como puede ser un virus. La inflamación aporta células y líquidos, que forman parte de los mecanismos defensivos del organismo, al lugar de la agresión, en un intento de reparar los daños producidos y eliminar el agente causal. La respuesta del organismo a la infección de los hepatocitos por el VHC produce una inflamación del hígado que llamamos «hepatitis aguda».

Durante la hepatitis aguda, el líquido y las células inflamatorias pasan de la sangre al hígado como respuesta del organismo a la presencia del VHC en los hepatocitos. En un 80% de los pacientes infectados, el organismo es incapaz de eliminar por completo el VHC, y la respuesta inflamatoria continua comienza a dañar al propio tejido hepático. Se llega así a la fase de hepatitis crónica.

Los signos y síntomas indicativos de hepatitis C se clasifican en signos tempranos y signos tardíos. Existen, además, ciertas enfermedades relacionadas con la hepatitis C que pueden servir también como criterios indicativos de la infección.

Signos indicativos tempranos:

  • Fatiga
  • Pérdida de energía
  • Falta de apetito
  • Incapacidad de trabajar al ritmo habitual

Signos indicativos tardíos:

  • La cirrosis compensada puede cursar sin síntomas ni alteraciones analíticas
  • Alteraciones de la cirrosis descompensada en el análisis de sangre: posibilidad de trasplante hepático
  • Alteraciones cutáneas: ictericia, arañas vasculares, eritema palmar
  • Ascitis (acumulación de líquido en el abdomen)
  • Hemorragias por varices esofágicas
  • Confusión mental
  • Adelgazamiento
  • Osteoporosis
  • Problemas de la coagulación sanguínea 
  • Enfermedades relacionadas con la hepatitis C:

    • Insuficiencia renal, edema de tobillos
    • Crioglobulinemia, exantema, fiebre, úlceras en los dedos
    • Trastornos tiroideos
    • Enfermedades cutáneas
    • Enfermedades autoinmunitarias