Diagnóstico

Poco después de la infección, pueden presentarse los llamados síntomas seudogripales de la fase aguda de la infección por el VIH. Estos síntomas seudogripales pueden ceder al cabo de unos días, pero la multiplicación del virus patógeno prosigue de forma paulatina e imperceptible. Aun cuando la persona infectada pueda sentirse bien, el VIH ha iniciado ya su larga lucha con el sistema inmunitario y ha empezado a diseminarse de forma progresiva por el organismo; este período asintomático explica el hecho de que esta enfermedad se diagnostique a menudo sólo en fases avanzadas.

Algunos métodos diagnósticos:

  • La determinación de anticuerpos contra el VIH pretende demostrar si el virus ha estimulado en el organismo la formación de unas sustancias defensivas llamadas «anticuerpos». Si se comprueba la presencia en la sangre de anticuerpos contra el VIH, el resultado debe confirmarse con un segundo análisis de sangre.
  • La detección directa del virus se basa en la reacción en cadena de la polimerasa (RCP), que permite determinar la cantidad de virus presente en la sangre; es decir, la llamada «viremia» o «carga vírica». La determinación de la viremia sirve para seguir de forma fiable la evolución de la enfermedad en los pacientes infectados por el VIH, así como para la instauración de tratamientos específicos.
  • Las pruebas de resistencia permiten determinar cuáles son los medicamentos activos frente al virus en un paciente concreto, lo cual resulta esencial con vistas al tratamiento específico.